lunes, 16 de enero de 2017

¿Cómo se formó la biblia?



En la actualidad existe mucha controversia acerca de cuáles versiones de la Biblia son las que respetan y se sujetan con mayor fidelidad a los textos autógrafos, o la palabra original. Los hechos que nos han conducido a esta discusión, son de muy larga data, y se remontan inclusive a los primeros siglos de existencia de la iglesia.

Conviene pues, antes de exponer el porqué de esta controversia, revisar primeramente el orígen y la historia de la que hoy, para todos los cristianos se constituye en las escrituras sagradas:  La Santa Biblia. 

La Biblia está compuesta de dos partes principales:  El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

El Antiguo Testamento proviene de los antiguos textos sagrados judios. Específicamente la Tanaj, que incluye: la Tora o Libro de la Ley, los libros de los profetas o Nebim, y los escritos o Kethubim. Estos comprenden 24 libros que desagrupados se han convertido en los 39 de nuestro Antiguo Testamento. 

Sin embargo, para la iglesia, hoy Católica, el Antiguo Testamento contiene 46 libros en lugar de los 39 mencionados.  ¿Porqué?.  Sobre este aspecto, existió también mucha controversia. Durante la primera traducción de los escritos sagrados judios a la lengua griega, se agregaron  unos textos que no formaban parte de lo que la tradición judía conocía como los escritos inspirados.  Se trata de los denominados por Jerónimo de Estridón como libros "Apòcrifos", u "ocultos"; inicialmente 15.  Esta primera traducciòn, fue llamada traducciòn de los 70 o septuaginta, en alusiòn a los 72  traductores que fueron  llevados de Palestina a Alejandrìa para realizar tal labor.   La primera versiòn de los escritos sagrados judios en griego, o la primera versiòn de la Biblia Griega, ya en sus orìgenes, incluyò escritos no considerados por la tradiciòn judìa como inspirados.  

Posteriormente, sobre este hecho, nacieron dos posiciones encontradas; una que afirmaba que para el caso del Antiguo Testamento, los libros que debìan ser considerados como las escrituras sagradas reconocidas como inspiradas, o sea el Canon, debìan ser los mismos que aceptaba la tradiciòn judìa.  

Otra posiciòn, que es la misma de la Iglesia hoy Católica, defendìa la inclusiòn de los libros apòcrifos dentro del Canon de la biblia, asumiendo que formaban parte de un canon màs amplio que el de los Judìos de Israel.  O sea, el canon de los judìos de Alejandrìa. 

Pero ¿porquè algunos de los padres de la iglesia defendieron la inclusiòn de estos libros apòcrifos?. Existen muchas razones.  Una de ellas es que los mismos incluyen versìculos que apoyan muchas posturas de la iglesia catòlica en relaciòn a temas tan trascendentes, como:  la existencia del purgatorio, y el que a travès de la limosna se puedan expiar los pecados, entre otras.  

Esta discusión continuó a lo largo de los años, hasta que en el siglo XVI, durante el Concilio de Trento, la Iglesia Católica incluyó de forma definitiva a algunos de los libros apócrifos dentro del canon del Antiguo Testamento; denominándolos como deuterocanónicos, o de segundo canon. Estableciéndose esto de manera dogmática y considerando anatema a todo aquel que no se sujetara a esta decisión.  

Martín Lutero, por su parte, padre del movimiento reformista, nunca estuvo de acuerdo con la postura de la iglesia a este respecto.  El consideraba que únicamente los libros reconocidos por la autoridad judía debían ser incluidos dentro del canon del Antiguo Testamento.

De allí, que para el caso del Antiguo Testamento, la Iglesia Católica cuente con 46 libros, que incluyen 7 deuterocanónicos o apócrifos, y adiciones a los libros de Esther y Daniel; y los cristianos protestantes solo con 39 libros, que son los mismos reconocidos por la autoridad judía. 

EN CUANTO AL NUEVO TESTAMENTO

Fue escrito en griego.  El denominado Koiné, que era el griego de habla común en el Imperio Romano.  

En sus orígenes, la iglesia cristiana se sustentaba en la enseñanza oral de los apostoles.  Después de un tiempo, se sintió la ingente necesidad de poner por escrito la vida, obra y doctrina de Jesucristo, así como las enseñanzas de los mismos apóstoles. Este fue el origen de los evangelios y de las Epístolas. A mitad del siglo I se comenzaron a copiar y coleccionar los escritos divinamente inspirados de los apóstoles y profetas novo testamentarios. 

Ya en el siglo II d.C. la Biblia estaba completamente escrita. Esta Biblia, que circulaba en volumenes, contenía el Antiguo Testamento en la versión griega Septuaginta, y el Nuevo Testamento griego, idioma en el que había sido escrito. Cuando en el siglo III, surgió el códice, fue posible compendiar la Biblia en un solo volumen, pero de estas biblias no ha quedado ni un solo manuscrito.  (Esto, debido en parte a que el material empleado era el frájil papiro, y en parte porque algunos césares, embistieron contra la biblia y los cristianos, destruyendo grandes cantidades de la misma). 

Ya para este mismo siglo III, con la aplicación de criterios bien específicos, habían sido reconocidos y aceptados los  escritos que conformarían parte del canon del Nuevo Testamento. En el 367, Atanasio, obispo de Alejandría, en la carta pascual a sus iglesias, listó los 27 libros del Nuevo Testamento, igual a los que tenemos incluidos en nuestras biblias hoy en día. Él proporcionó la primera lista de los libros reconocidos como escrituras sagradas para el caso del Nuevo Testamento. En el Segundo Concilio Trullano en el 692, se reconocieron estos escritos como autoritativos.  

En occidente, en la época previa y posterior a la Reforma protestante, se retomó lo referente al Canon del Nuevo Testamento. Y tanto la Iglesia Católica, como Lutero y los otros reformadores, aceptaron como válido el cánon que la tradición había establecido.  Los 27 libros reconocidos como inspirados.

Hasta aquí, conocemos de manera suscinta cómo se formó tanto el canon del Antiguo Testamento como el Canon del Nuevo Testamento de la Biblia.  

Pero.  ¿Cómo fueron transmitido sus contenidos a lo largo de la historia?.

LOS PRIMEROS MANUSCRITOS:

En la época antigua no se contaba, como en la actualidad con variados métodos para transmitir y preservar la información.  El método por excelencia era vaciar la información en unas láminas delgadas denominadas papiros, provenientes de la planta del mismo nombre, sobre las que se podía escribir. Usualmente estos eran conservados en rollos, parecidos a los de un fax.  Pero el papiro tenía un inconveniente; su consistencia era muy frágil y la conservación dificultuosa.  Posteriormente, con el paso del tiempo, surgieron los pergaminos, que consistían en pieles de animales tratadas. También en lugar de los rollos, surgieron los denominados códices, similares a nuestros cuadernos modernos.  Estos permitían guardar la información y ubicarla dentro del texto de forma más sencilla.  Al mismo tiempo que eran más fáciles de transportar y también de ocultar.  Ambos, tanto los rollos de papíros como los códices, fueron los métodos a través de los cuales se preservaron las escrituras sagradas tanto judías como cristianas. 

Para garantizar la transmisión y preservación de la información escrita en los rollos de papiro, o posteriormente en los códices, se procedía a transcribirla literal y cuidadosamente a otros rollos o códices nuevos, protegiéndola así del paso del tiempo.    Estas copias eran denominadas manuscritos, palabra proveniente del latín,  "manu scriptum" que significa escrito a mano. 

Para la retransmisión de las escrituras sagradas judías, esta comunidad, siempre contó con hombres expertos en la realización de tan delicada y detallista labor. Estos manejaban normas muy específicas y estrictas para garantizar que una copia fuera literalmente idéntica a su original; tratándose así de evitar alteraciones en los documentos; pues daban una altísima importancia a la preservación inmaculada de la palabra de Dios.  Estos hombres, llamados Masoretas, dedicaban sus vidas enteras a la labor de transcripcion.  Y precisamente Masorético, proviene del término hebreo "Masorah", que significa tradición.  Y se refiere a la transmisión de una tradición. Estos masoretas, eran rabinos y escribas estudiosos, responsables de compilar el llamado texto masorético, el texto verdaderamente màs confiable del Antiguo Testamento.  

Entre los no judíos, la situación era un tanto diferente.  Pues los responsables de realizar tal labor, no siempre contaban con tan alta formación o preparación; no estando excentos de generar errores por omisiónes, descuidos e inclusive en ocasiones por la intervención directa, voluntaria e intencionada del responsable transcriptor.

Es así como comenzaron a surgir los diferentes textos manuscritos de la biblia que llegados a la actualidad, se cuentan por miles.

TRANSMISIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO A LO LARGO DEL TIEMPO

Desde que fue escrito el Nuevo Testamento, sus copias se fueron sucediendo, para llegar en la actualidad a más de 24.000 manuscritos del mismo, que lo contienen total o parcialmente.  (más de 5.000 en griego, 10.000 en latín y 9.300 en muchos otros lenguajes antiguos incluyendo siríaco, eslavo, gótico, etíope, copto y armenio)

Con esta inmensa masa de manuscritos, surgió concomitantemente la necesidad de organizarlos, y clasificarlos  a fin de conocer sus similitudes y diferencias.  Y este ha sido parte del trabajo desarrollado por la crítica textual.

Con el objeto de facilitar su estudio, se ha logrado catalogar los más de 24.000 manuscritos existentes del Nuevo Testamento, en lo que los especialistas han llamado "familias de textos".  Estas familias se formaron en relación con un centro importante de la cristiandad antigua: Alejandría, Antíoquia, Constantinopla, Cartago, Roma, Cesarea y Bizancio: en donde las comunidades cristianas fueron elaborando sus propios "Textos" locales.

1. TEXTO OCCIDENTAL

Es un texto divergente de los demás, con tendencia a utilizar parafrásis y expresiones libres. Es muy antiguo. Tiende a armonizar, y en ocasiones evita lo que puede desconcertar.  Corriente en Europa, África del norte, Egipto y otras partes, Los manuscritos más representativos de este tipo de texto son:  

 El códice Bezae, del siglo V o 6, 
 El códice Claromontanus, del siglo VI, y 
 El códice Washingtonianus, del final del siglo IV

2.   TEXTO CESARIENSE

Parece haberse originado en Egipto. Está respaldado por el papiro Chéster Beatty 45. Fue llevado por Orígenes a Cesarea, donde fue utilizado por Eusebio y otros. De Cesarea fue llevado a Jerusalén, donde fue usado por Cirilo y por armenios que en épocas tempranas tenían una colonia en Jerusalén. Presenta un texto mixto y solamente ha podido ser identificado en los Evangelios. 

3. TEXTO ALEJANDRINO

También llamado neutral o egipcio. Se llaman alejandrinos porque muchos de estos manuscritos están asociados con el área o personajes de Alejandría. Tienden a ser más antiguos, pero son una minoría comparado a los demás manuscritos, y contienen más variantes textuales entre sí que en el Texto Bizantino.   Algunos de sus manuscritos omiten versículos enteros que se encuentran en manuscritos bizantinos. Ciertos manuscritos Alejandrinos contienen libros apócrifos. Son breves y austeros, es decir, presentan el texto mas corto. Dos de los principales textos Alejandrinos son:

 El códice Vaticano y

 El códice Sinaítico

4. TEXTO BIZANTINO:

También se le llama texto Sirio, Koiné, Eclesiástico o Antioqueño.  Su mejor representante hoy es el códice Alejandrino (en los evangelios) y la gran masa de manuscritos minúsculos.  Se caracteriza por aparecer completo. Este tipo de texto, fue distribuido ampliamente a través de todo el Imperio Bizantino. Fue reconocido como el texto autorizado; fue el de mayor circulación y el más aceptado. Otro rasgo del Texto Bizantino es la armonización, es decir la acomodación de un texto a otro.  Ha sido llamado a través del tiempo con seis nombres diferentes:

-  Texto Bizantino
-  Texto Imperial
-  Texto Tradicional
-  Texto de la Reforma
-  Texto Mayoritario
-  Texto Recibido o Textus Receptus, nombre que se le dió a     finales del siglo XVI.

Aproximadamente el 80 90% de los manuscritos pertenecen a la categoría de textos bizantinos.  .  .

Nuestras actuales Biblias provienen principalmente del trabajo de traducción de textos griegos derivados de dos de estas familias textuales: la de los textos  Alejandrinos y la de los textos bizantinos. Pero ¿Cuál de estas familias de textos podría asegurarse se acerca más en todos los aspectos a las escrituras autógrafas originales?.

Actualmente existe mucha discusión en cuanto a precisar cuál de ellos se ajusta más fielmente a los textos originales. 

Algunos, dan más relevancia, por ejemplo, a la antigüedad de los manuscritos. Afirmando  que los más antiguos son los más cercanos a los textos autógrafos: (Estos hacen alusión principalmente a los textos Alejandrinos,  Vaticano y Sinaítico).  Otros, hacen referencia al cuidado que debe tenerse en la selección de los textos; pues la antigüedad de un manuscrito no garantiza la fidelidad de su información.  Para estos es importante que los textos, independientemente de su antigüedad, sean sin corrupción; o sea, no deben estar adulterados, lo que garantiza su fidelidad a los textos originales. Ellos hacen alusión principalmente al Texto Bizantino o Textus Receptus.

Revisemos entonces el proceso de generación de nuestras actuales biblias.

TEXTUS RECEPTUS O TEXTO RECIBIDO

En 1516, Erasmo de Roterdam (1466-1536), Erudíto Holandés, publicó la primera edición de un texto griego del Nuevo Testamento basado fundamentalmente en textos de la familia de los bizantinos o mayoritarios.  Los textos utilizados por Erasmo fueron los minusculos,   1eap, 1rK, 2e, 2ap, 4ap, 7p y 817.2.    Al imprimir el texto griego con los mètodos modernos  y ya no copiarlo, era lo más lógico que se usaran los manuscritos griegos que siempre se han usado y que llamamos el Textus Receptus o Texto Bizantino. Para su trabajo Erasmo comparó al menos tres o cuatro de los manuscritos, a excepción del Apocalípsis que solamente se encontraba en uno de los manuscritos, al que además le faltaba la última hoja con seis versos, los cuales tomó de la Vulgata Latina.

Muchos críticos, especialmente de la Iglesia Católica han tratado a lo largo del tiempo de desmeritar el trabajo de Erasmo, centrándose en dos objeciones fundamentales.  La primera es que Erasmo utilizó para el trabajo no más de media docena de manuscritos tardíos del siglo 10 y siglo 12.  La segunda es que en la carrera por ser el primero en publicar, considerando que Jimenez de Cisneros (1436-1517) ya había impreso la Complutense Poliglota, y solo restaba su aprobación por parte del Papa en Roma  para su publicación, fue acusado de realizar un trabajo apurado, descuidado y falto de rigor. 

Si bien es cierto que el trabajo para la impresión del texto en griego se hizo apresuradamente, al punto de que Erasmo no transcribió algunos de los manuscritos, sino que hizo anotaciones en los mismos para enviarlos a la imprenta en la carrera por publicar primero.  No es menos cierto que el resultado fue brillante, y aunque la primera edición contenía muchos errores tipográficos, en las ediciones posteriores se corrigieron estos errores, dedicando Erasmo los siguientes 20 años de su vida a mejorar esta edición griega.

Sin embargo, para algunos de los críticos que centraban sus argumentos en que el problema principal era que la mayor parte del texto había sido tomada de manuscritos no muy antiguos, de los siglos 10 y 12, las correcciones a las ediciones posteriores solo se traducían en remiendos que no solucionaban el problema, para ellos de fondo. 

Quienes critican el trabajo de Erasmo basado en estos argumentos, no toman en cuenta que él debió haber tenido acceso, al Códice Vaticano, el cual reposaba en la biblioteca del Vaticano.  Erasmo tuvo acceso al Codice Vaticano, pero rechazó sus lecturas, que estaban en desacuerdo con el texto bizantino. También tuvo acceso a D, el Codex Beza, pero también lo rechazó porque las lecturas de estos manuscritos se asemejaban en gran parte a las de La Vulgata.

Rechazó la Vulgata por la corrupción de los manuscritos alejandrinos usados en el siglo IV, y por las adiciones y sustracción al texto durante los años en Roma. 

Erasmo fue bien versado en las lecturas y sus variantes. Editó y publicó las obras de Jerónimo, Cipriano, Arnobius, Hilarius, Ireneo, Ambrosio, Agustín, Crisóstomo, Basilio y Orígenes; esto nos muestra que se habría familiarizado con sus afirmaciones sobre las Escrituras. En 1505 fue editor de varias Anotaciones sobre el Nuevo Testamento, trabajo pionero de la crítica bíblica. 

Erasmo estaba familiarizado con los problemas críticos y las variantes en las lecturas de los manuscritos; en sus escritos se encuentra su investigación, y referencia a tales problemas a travès de su estudio a Jerònimo y otros padres de la iglesia.: 

1. El cierre de la Oración del Señor, en Mateo 6:13. 
2. La entrevista del joven rico con Jesús (Mateo 19:17-22). 
3. El final de Marcos 16:9-20. 
4. La canción angelical (Lucas 2:14). 
5. La omisión del ángel, la agonía y el sudor (Lucas 22:43-         44). 
6. La mujer sorprendida en adulterio (Juan 7:53-8:1-11). 
7. El misterio de la Piedad (1a Timoteo 3:16)

Lo que se debe afirmar aquí, no es que Erasmo tuvo acceso únicamente a unos pocos manuscritos de los siglos 10 y 12, sino que Erasmo decidió trabajar con los textos bizantinos porque le resultaban más confiables. El texto que Erasmo eligió tuvo una destacada historia en las iglesias griegas, sirias y valdenses.

Entonces la crítica no debe centrarse en la edad de los manuscritos que utilizó Erasmo, sino más bien en la cualidad y fidelidad de estos manuscritos en relación a los originales. Los manuscritos que utilizó Erasmo fueron aceptados por los cristianos desde los primeros días de la iglesia.

Otra crítica que suele hacérsele a Erasmo es que en su tercera edición incluyó la Coma Juanina, al haberla encontrado en un falso manuscrito del siglo XVI. Lo que no es exactamente cierto.

Erasmo incluyó en su tercera edición a 1ª Juan 5:7-8 debido a las pruebas abrumadoras que la hacían parte de la Escritura . Las primeras referencias son: Tertuliano (160-230), Cipriano (200-258), Priscillian (385), Cassiodorus (480-570), Agustín (siglo V), Atanasio (siglo 4) y Jerónimo (siglo 4.) También en La Vulgata, y aparece en el Codex Ravianus.  
Por otra parte, Erasmo insertó en el Texto Receptus algunas lecturas de La Vulgata, porque eran lecturas sencillas y correctas.

El texto griego de Erasmo tuvo mucha importancia.

Martín Lutero y los traductores de los siglos XVI y 17, como Reina y Valera (en español),  Almeida (en portugués), y la traducción al inglés de la versión de King James, utilizaron el texto de Erasmo. Estéfano publicó otras cuatro ediciones en los años de 1546 al 1551.  Y Teodoro Beza también publicó diez ediciones. Esta familia de Textos griegos se conoce con el nombre de Textus Receptus o Texto Recibido.  Como se le llamó a la edición del Texto griego hecha por los hermanos Elzevir en el año de 1633, quienes escribieron en la presentación de su publicación la frase: “Así que aquí tenéis el texto ahora recibido por todos (Textum ab Ómnibus Receptum) el cual te damos con nada cambiado o corrompido”.   Algunos exegetas señalan que no se debe atribuir a Erasmo la creación del  "texto recibido", el solo fue el vehículo transmisor de los textos manuscritos que llegaron a sus manos, dándoles una forma impresa.  

La versión griega de Erasmo del Nuevo Testamento  y sus subsecuentes ediciones fueron ampliamente difundidas, reconocidas y aceptadas como el texto normativo de la iglesia protestante; ya que la mayor parte de los reformadores, todos ellos gente muy instruida y erudita,  usaron su texto como base para sus traducciones. Entre estos tenemos a:   William Tyndale:  (1525) (al inglés), Martín Lutero (al Alemán), Todas las Biblias en inglés del siglo XVI y 17. La Biblia King James, publicada en 1611,  Lefêvre y Olivetan (1534 y 1535), (al Francés), Coverdale (1535) (al inglés), de Matthews  (1537) (al inglés), de Taverner (1539) (Ginebra),  Versión neerlandesa por Biestkens (1558), Biblia sueca de Uppsala, por Laurentius (1541), Biblia del Oso en español, de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602), conocida hoy como la Biblia Reina-Valera, Biblia en danés Christian III (1550), Versión checa (1602), Versión italiana de Diodati en 1607 y Nuevo Testamento en galés (1563).  

El Textus Receptus a lo largo de los años ha sido objeto de múltiples críticas; especialmente provenientes de miembros de la Iglesia Católica. Algunos consideran que los manuscritos utilizados por Erasmo, eran pocos y de carácter tardío, por ser del siglo 10 y 12, alegando que existían los manuscritos mucho más antiguos y confiables del texto griego, como lo son el códice vaticano y sinaítico, del siglo IV. Textos estos de la familia de los alejandrinos.  

Pero esto no es precisamente así. El texto Bizantino o Textus Receptus está fundido con la historia de la iglesia.  Su antiguedad esta dada por su uso continuo a través de los siglos. Recordemos que las primeras traducciones del Nuevo Testamento en los idiomas nativos, datan del siglo II, en siriaco, latín y copto.  

La versión siriaca llamada también Peshitta, hecha alrededor del año 170 d.C.,  sigue muy de cerca al Textus Receptus. Esta tuvo que haber sido traducida de manuscritos griegos del tipo Bizantino que se usaban entonces.  

La iglesia gala del sur de Francia  (177 d.C.)  utilizó el Textus Receptus, al igual que la versión itálica  (250 d.C.) entre otras. 

Según el Dr. Jhon William Burgon, erudito anglicano del siglo XIX, hay 86.000 lecturas bizantinas en las escrituras de los padres de la iglesia, lo cual da testimonio que el Textus Receptus en forma manuscrita es mucho más antiguo que los manuscritos del siglo IV. 

Pablo Besson, misionero suizo muy documentado en la materia, afirma también que el Textus Receptus sirvió de base para traducir el Nuevo Testamento de la versión llamada Peshitta. Este dato envuelve extraordinaria importancia en lo que se refiere a la antigüedad del Textus Receptus. 

Robert Estienne, (Stephanus), al publicar el Nuevo Testamento griego (1546, 1549, 1550 y 1551), en su tercera edición incluye un instrumental crítico en el que manuscritos citados se refieren al texto, marcados por símbolos. Esto significó el primer paso hacia la moderna crítica textual. 

EL TEXTO CRÍTICO

En 1870, los británicos, Westcott y Hort presentaron ante el Comité Revisor de la Biblia Rey Jaime (King James) su nuevo texto griego. A pesar de encontrar oposición inicial, pasados algunos años, sus ideas calaron en algunos grupos de intelectuales.  Pronto su  texto griego al igual que sus teorías, comenzarían a formar parte de seminarios e institutos bíblicos, para terminar convirtiéndose en la opinión mayoritaria en los seminarios y universidades bíblicas tanto de Inglaterra como de Norteamérica.   

Westcott y Hort partían de la concepción de que el Nuevo Testamento había sido preservado semi-perfecto en los códices Vaticano y Sinaítico, y los consideraban los mejores, además de los más antiguos. En este sentido se propusieron desplazaar con su texto griego, tanto a la Biblia del Rey Jaime como al Textus Receptus.  De hecho Hort juzgaba al Texto Recibido como un texto menos confiable, enseñando que  la Escuela de Antioquia (asociada con Luciano) había traducido muy ligeramente el verdadero texto de las Escrituras (siglo II d.C.). Lo que produjo un texto menos confiable que luego se transformó en el Texto Recibido, (Teoría de la Recensión Luciana).  Aunque Hort no tenía base para sustentar tal apreciación. Sus ideas calaron al punto de ser asumidas como verdaderas por intelectuales cristianos de la época. 

Westcott y Hort encontraron importante oposición en el decano John Burgon y F.H.A. Scrivener

Posteriormente, el texto griego de Westcott y Hort, con algunas modificaciones introducidas por Eberhard Nestle y Kurt Aland se tradujo en lo que hoy se conoce como el Nuevo Testamento Griego Nestle-Aland, que es un texto crítico.  


PERO:  ¿QUIENES ERAN WESCOTT Y HORT?

En principio, Westcot, mediante carta que escribió a Hort, declaró que el  rechazaba la "idea de la infalibilidad de la Biblia" y Hort lo avaló, en carta dirigida al Obispo Lightfoot.  

Podría decirse que Hort apoyaba la salvación por buenas obras, debido a que llamó "inmoral", la doctrina de la expiación sustitutiva (la que enseña la salvación por medio de la fé en Jesucristo, quien murió por nuestros pecados)

Westcott negó que Génesis 1 al 3 eran ciertos históricamente.

Ellos recibieron serias acusaciones de practicar el ocultismo, lo cual posiblemente tenía una base cierta, pues conjuntamente con el Obispo Edward White Benson, fundaron el Gremio Fantasmal, con el propósito de investigar fantasmas y apariciones sobrenaturales. Gremio que se convirtió en la Sociedad para al Investigación Psíquica. Resulta por demás interesante que Helen Lavatsky, fundadora del movimiento teosófico, escribiera reconociendo y elogiando este texto griego.

El Texto Critico Nestlé-Aland y el Nuevo Testamento Griego de las Sociedades Bíblicas Unidas, constituyen la base textual para traducir el Nuevo Testamento en casi cualquier lengua sea quien sea quien realice la traducción. Así además de servir para la Versión Popular-Dios Habla Hoy, y la Nueva Versión Internacional, ha sido utilizado por versiones católicas como la Biblia del Peregrino (1993) o la Biblia de la Casa de la Biblia (1993). Las dos ediciones manuales más populares del texto griego hoy, la Nestle-Aland y la de las Sociedades Bíblicas Unidas, realmente varían poco del texto de Westcott y Hort.

Pero:  ¿Son confiables estos textos?.  ¿Sustituye debidamente el Texto Crítico, basado fundamentalmente en los códices alejandrinos, Sinaítico y Vaticano, al  tradicional Textus Receptus o Texto Recibido, basado en los textos bizantinos?

La respuesta es definitivamente NO.

Los textos Sinaítico y Vaticano constituyen textos denominados corruptos. Implicándose no solo que no son obras completas, sino, y lo más importante es que han sufrido alteraciones que les restan en buena medida valor y confiabilidad.  Por ejemplo.  el Códice Vaticano, omite toda la 1° Carta a Timoteo, toda la segunda carta a Timoteo, toda la carta a Tito, casi todo el Génesis y extensas porciones de Samuel, Reyes, Nehemías, los últimos doce versículos del Evangelio de Marcos, la oración de Jesús en la cruz pidiendo el perdón de sus enemigos, la agonía de Jesús en Getsemaní, los últimos cuatro capítulos y medio de la carta a los Hebreos, treinta y tres de los Salmos, etc, etc. etc.. Sin embargo, añade libros apócrifos como Tobías, Judit, y la historia de Bel y el dragón; todos ellos, por cierto, contenidos en la Versión Popular Dios Habla Hoy. Asimismo en Job presenta adiciones en unos 400 versículos de acuerdo a las enseñanzas de un discípulo del hereje Marción. En relación con el Texto Receptus, omite al menos 2.877 palabras, añade 536, sustituye 935, cambia de lugar 2.098 y modifica 1.132. En total contiene 7.578 divergencias.

En el caso del Sinaítico, nos encontramos con un documento en el que realizaron modificaciones no menos de diez escribas diferentes a lo largo de un periodo no inferior a setecientos años. 

Como lo señaló Tischendorf, su descubridor, el Sinaítico contiene no menos de 14.800 alteraciones. No es extraño, por lo tanto, que sólo en los Evangelios omita unas cuatro mil palabras, añada unas mil, y cambie de lugar y altere otras tres mil. Además de esto contiene unas mil quinientas lecturas que no aparecen en otros manuscritos. En relación con el Textus Receptus, las diferencias llegan casi a la cifra de nueve mil, prácticamente una por versículo. Como en el caso del Vaticano, las omisiones son asimismo frecuentes. Carece de los finales de Marcos y de Juan; de treinta y nueve palabras en Juan 19, de veinte palabras en Juan 20; de diecinueve palabras en Marcos 1; de catorce palabras en Marcos 15; de pasajes comoJuan 5:4; Mateo 16:2 al 3; Romanos 16:24; Marcos 16:9 al 20; 1° de Juan 5:7; Hechos 8:37; Génesis 23:19 al 24; 1° Crónicas 9:27, etc.; de libros como Éxodo, Josué, 1° y 2° Samuel, 1° y 2° Reyes, Oséas, Amós, Miqeas, Ezequiel, Daniel y Jueces. Sin embargo, añade apócrifos como Bel y el Dragón. Tobías y Judit, todos ellos presentes en la Version Popular Dios Habla Hoy.

Finalmente el Sinaítico y el Vaticano ni siquiera son coincidentes entre si. El Vaticano contiene cerca de ocho mil alteraciones y el Sinaítico cerca de nueve mil en relación con el Textus Receptus; pero esas variaciones ni siquiera son las mismas en los dos manuscritos. 

Además, el Sinaítico y el Vaticano discrepan entre si no menos de una docena de veces por página. 

Ciertamente, analizado desde un punto de vista meramente científico y racional,  resulta obvio que pretender fundamentar una versión adecuada del Nuevo Testamento griego correcta sobre manuscritos tan cargados de deficiencias resulta menos que aceptable.

Además en comparación con el Textus Receptus, no sólo no resultan antiguos sino modernos. Pertenecientes ambos al siglo IV, resultan posteriores ya a diversas traducciones de la Biblia anteriores, a veces, incluso en dos siglos que partieron lógicamente, no del Sinaítico, ni del Vaticano sino de textos del Nuevo Testamento griegos más antiguos, como los textos bizantinos.

Al hecho de ser textos corruptos y tardíos, el Sinaítico y el Vaticano añaden otra circunstancia negativa no menos importante. Nos referimos al hecho de que el Sinaítico y el Vaticano encuentran un apoyo mínimo dentro del conjunto de manuscritos del Nuevo Testamento griego que han llegado hasta nosotros. De hecho, sólo menos de un cinco por ciento de los más de 5.000 manuscritos que contienen en todo o en parte el texto griego del Nuevo Testamento coinciden, siquiera parcialmente, con el texto del Sinaítico o del Vaticano. 

Veamos un resumen de las diferencias entre estos dos grupos.

- El códice Vaticano omite gran parte de los pasajes bíblicos que a la iglesia de Roma le ha convenido suprimir.

- En numerosos pasajes el manuscrito repite palabras y frases consecutivas. Una muestra del descuido y la desidia con que fue copiado. Es más fácil encontrar dos versículos consecutivos en los que estos manuscritos (Vaticano y Sinaítico) difieren que dos en los que concuerden”.

- El Dr. C. V. Manzanares dice que "ni uno solo de los padres de la Iglesia se opone al texto del Nuevo Testamento como aparece en el Texto Receptus.

-  David Otis Fuller afirma que las más de 86.000 citas que hacen los padres de la iglesia concuerdan con el Textus Receptus. Apesar de esto el Texto minoritario es el más aceptado hoy en día.

¿Por qué, si estos dos manuscritos que sólo coinciden en un 5% con la gran mayoría de los más de 5.000 manuscritos existentes en griego, y el Textus Receptus que coincide en más del 90% de los casos con todos los manuscritos que se conocen, se ha de descartar el Textus Receptus y adoptar el Texto minoritario como el "más aceptado en la actualidad?. 

La respuesta, según C. V. Manzanares, está en la gran influencia que ejercieron estos dos exégetas y miembros del comité revisor de 1870, que además fueron los autores del texto griego que ha servido de base para la que hoy tenemos de Eberhard Nestlé y Kurt Aland. 

Estos exégetas fueron B.F. Westcott,  y F.J. A. Hort, quienes ya mencionamos, fueron ocultistas, aceptaron las teorías de la evolución de Darwin, y negaron la inerrancia y la infalibilidad de las Escrituras. Pasaron del liberalismo modernista al ocultismo; se convirtieron en abiertos enemigos de la Palabra de Dios. Hicieron su propia versión del texto griego, la que luego utilizaron Nestlé y Aland. 

Cabe señalar aquí que el Dr. Henry Morris, fundador del Instituto del Creation Research, ha aseverado que Eberhard Nestlé y Kurt Aland, al igual queWestcott y Hort, eran partidarios de las teorías de la evolución, y que Nestlé y Aland se contaban entre los teólogos escépticos de Alemania

En su libro Una Historia Comprensible de la Biblia, Samuel Gipp hace mención de por lo menos ocho miembros del comité revisor, sin contar a Westcott y Hort,que negaban la inerrancia y la infalibilidad de la Biblia. 

LA CRÍTICA TEXTUAL

Los "críticos textuales", basados en las características que muestran los manuscritos griegos, los clasifican en lo que denominan "familias de textos":  alejandrinos, occidentales, cesariences y bizantinos. Todos con base a su origen geográfico, estilo griego y fecha.  

La crítica textual utiliza procedimientos muy rigurosos para evaluar y clasificar los textos. Además del origen geográfico, estilo griego y fecha, consideran lo que ellos denominan testimonios textuales, lo que hace referencia a la cantidad de manuscritos que presentan la misma redacción.  Esto debe movernos nuevamente a la reflexión, pues los textos de la familia de los bizantinos, de la cual proviene el textus receptus, como ya se mencionó, representan el 95% de los  manuscritos de los que se dispone en la actualidad. Es la familia más abundante, y estos textos no se contradicen entre sí.  Entonces, porque relegar y supeditar la información que es más abundante, homogenea, coherente y armónica proveniente de esta familia de textos y sustituirla por una información proveniente fundamentalmente de textos alejandrinos, que representan tan solo el 5% de los manuscritos disponibles en la actualidad y que presenta omisiones de pasajes, contradicciónes entre sí y lo más grave, evidencian alteraciones intencionadas, 

Y si adicionamos la práctica de los críticos textuales de examinar además de los manuscritos, todos los demás testimonios relevantes  (las versiones y las referencias de los padres de la iglesia), con mucho menos razón encontraremos justificación a esta sustitución, pues se conoce que existen más de 86.000  lecturas bizantinas en los escritos de los padres de la iglesia, lo cual nos habla sobre la antigüedad, reconocimiento y aceptación del texto bizantino desde los primeros años del cristianismo.  

En definitiva.  En el mundo de habla castellana, la clásica versión Reina-Valera, fundada en el textus receptus de acuerdo con el estado de los conocimientos textuales de esa época, ha seguido siendo, para la generalidad de los creyentes, más o menos lo que hasta hace poco fue la Vulgata para la Iglesia Católica Romana. Hasta la revisión de 1995 no cambió la base textual. Las Biblias de Estudio corrientes se basan en la versión de 1960, cuyos derechos tiene las Sociedades Bíblicas Unidas.  Éstas, las Reina Valera 1960, hacia atrás, son excelentes versiones del tradicional 'texto recibido' con mínimas diferencias sintácticas.


REFERENCIAS

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miércoles, 11 de enero de 2017

¿QUE SUCEDE CON LOS LIBROS APÓCRIFOS?

             Audio pulsa aquí...

Desde los primeros siglos después del nacimiento de Jesucristo, ha existido una amplia y ardua discusión sobre los libros que deberían ser aceptados como parte del canon del Antiguo Testamento.  

La autoridad judía, admite tan solo 24 libros  (equivalentes a 39 en nuestras traducciones); opinión que suscriben absolutamente los cristianos protestantes. Mientras que la iglesia Católica Romana, indica que son 46 libros, agregando 7 libros adicionales.  

Pero: ¿Qué es el canon del antiguo testamento?.


Canon  se deriva de la palabra griega "Kanón"; que significa "Vara o Medida"; y hacía referencia a una caña de medir.  Esta palabra con el tiempo pasó a ser sinónimo de norma.  Por lo tanto, cuando se habla de canon desde un punto de vista bíblico, estamos haciendo referencia directa al conjunto de libros sagrados que entraron dentro de la "norma o medida" de lo que es aceptado como inspirado divinamente. En pocas palabras, el canon del antiguo testamento, son las escrituras sagradas reconocidas y aceptadas;  o sea, las que cumplen con todos los requisitos para ser consideradas como la palabra de Dios inspirada dada a los hombres.

    
En el siglo III a.C. el Faraón Egipcio Ptolomeo II Filadelfo, mandó a traducir los textos sagrados judios al idioma griego, con la finalidad de proveer tanto a la comunidad judía de Alejandría, que ya no hablaba el hebreo, como a la biblioteca de Alejandría, la más importante de la época, con estos textos sagrados. Después de haber traducido la Torá (pentateuco), y los profetas o nebim, y los escritos o ketubin, se incorporarón sin que se conozca motivo, a la traducción griega 15 escritos adicionales que no formaban parte de los textos originales hebreos.  Parece ser un hecho que estos escritos adicionales circulaban entre los judíos alejandrinos; sin embargo, nunca fueron reconocidos por los judios de Israel como literatura sagrada inspirada;  entre otras cosas, porque fueron escritos en su mayoría en griego, y mucho después de Malaquías; considerado por  los judios como el último profeta. Estos textos  adicionales incorporados a la versión griega conocida como versión de los setenta o Septuaginta, fueron tardíamente denominados por Jerónimo, en el siglo IV d.C., como libros apócrifos; lo que significa, oculto, de origen dudoso, falso, falsificado o espurio

Desde el inicio de la iglesia cristiana la discusión que surgió sobre el canon del antiguo testamento, se derivó de este hecho. De que a la traducción de las escrituras sagradas judías al griego se le hayan añadido paulatinamente estos 15 escritos, que nunca fueron reconocidos por la autoridad judía, como pertenecientes a sus escrituras sagradas originales.


Los textos sagrados judíos conocidos como Tanaj, fueron escritos a lo largo de muchos siglos, y por un buen numero de autores; sin embargo todos y cada uno de los libros que componen estas escrituras, guardan una perfecta coherencia y armonía, habiendo sido celosamente preservados y cuidadosa y fielmente transmitidos por la comunidad judía. 


Es importante mencionar, que en el año 95 d.C. aproximadamente, los Judios de la Escuela de Jamnia, en Israel, se reunieron para ratificar los textos hebreos antiguos como las unicas escrituras sagradas judias. Ellos, dejaron claro que los escritos sagrados, eran los escritos antiguos. Afirmando la existencia de profetas hasta Malaquías; y habiéndose producido un silencio profético desde el tiempo del mismo, cualquier escrito que hubiere aparecido después no podría ser considerado como de inspiración divina. Este es el caso de los libros apócrifos, de los que se conoce no fueron escritos antes del siglo 2 o 3 a.C. 


Los 15 libros apócrifos iniciales, eran los siguientes:  Macabeos 1, 2 y 3, Esdras 3 y 4, Libro  de Tobías, Libro de Judit, Libro de Baruc, Libro de La Sabiduría, Libro de Eclesiástico, La oración de Manasés, La Epístola de Jeremías, Libro de Enoc, Libro de Los Jubileos, y Libro de La Ascensión de Isaías. 


Los textos de la Septuaginta  (version griega del antiguo testamento) juntamente con los originales griegos del nuevo testamento, fueron traducidos por diversos traductores al latín, dándosele el nombre colectivo de Itala o Vetus Latina. Para esta versión, solamente se incluyeron 10 de los 15 libros apócrifos, excluyéndose  los libros:  La Ascención de Isaías, Los Jubileos, La Epístola de Jeremías, el Tercero de Macabeos y Enoc. 


Posteriormente y para evitar la falta de homogeneidad en las diversas traducciones, Dámaso, obispo de Roma, encomendó a Jerónimo de Estridón, un erudito de la época, que realizara una traducción al latín.  Prontamente, Jerónimo se dió cuenta que era mejor trabajar directamente con los originales hebreos antes que con la traducción griega septuaginta, por lo que decidió irse a Belén, Israel, en busca de tales originales, dedicándose con gran celo a esta labor durante los siguientes 20 años de su vida. Jerónimo, desde el principio estuvo en desacuerdo con que se incluyeran en la versión latina que realizaba a los libros que el mismo calificó originalmente como "Apócrifos"  o falsos u ocultos.  Sin embargo, al final, y ante la presión recibida, los libros fueron incluidos.  La traducción de Jerónimo, que comenzó a ser el texto oficial de la Iglesia Romana, se denominó Vulgata Latina. 

En el año 1545 y como una reacción a las premisas del movimiento protestante, la Iglesia Católica convoca el Concilio de Trento, en el que se fijó el nuevo canon de la Biblia, después de discutir el tema de los libros apócrifos.  Adicionalmente, en el Concilio de Trento se certifica la traducción de la Biblia conocida como Vulgata Latina, como la versión oficial de la Iglesia Católica. En esa oportunidad se acordó incluir tan solo 7 de los 10 libros que se habían agregado a La Vulgata.  Excluyéndose:  El tercero y cuarto de Esdras y la Oración de Manasés.  Semejante decisión, evidencia a claras luces que los representantes de esta Iglesia no parecían tener la seguridad sobre la inspiración divina de tales libros. Ya que por los mismos motivos por los que excluyeron 8, pudieron haberse excluido también los otros 7. De esta forma la Biblia católica quedó con los siguientes libros apócrifos incluidos en sus versiones del antiguo testamento: Tobías, Judit, Sabiduría de Salomón, Eclesiástico, Baruc, Primero de Macabeos, Segundo de Macabeos y adiciones a los libros bíblicos de Ester y Daniel.  


Así, tácitamente, El Vaticano reconoce que los libros apócrifos no fueron escritos bajo inspiración divina. A partir de ese momento, a los 39 libros que integran el canon o catálogo hebreo, la Iglesia Católica Romana comienza a denominarles protocanónicos, y a los siete libros apócrifos, los llama deuterocanónicos. De esta forma diferencian los libros que forman parte del canon hebreo, de los que no.  Aunque ellos argumentan que denominaron a los libros apócrifos "deuterocanónicos", debido a que formaban parte de un segundo canon, el canon largo, alejandrino.  El prefijo "proto", denota superioridad, en cambio "deutero", segundo grado o inferior. De esta forma indirecta reconocen poseer en sus biblias dos clases de libros, los principales y los secundarios. 


Como se señaló anteriormente, la justificación que la Iglesia Católica ha dado tradicionalmente para la incorporación de los  libros apócrifos dentro de su canon de las escrituras es que, la septuaginta que los contenía al principio, pertenecía a un canon más amplio que el original aceptado por los judios sabios de Israel:    . "el canon de los judios alejandrinos".  


Para muchos historiadores, la versión de la existencia de un "canon judio alejandrino", más amplio, no es sustentable, al razonar que no necesariamente por el hecho de que los judios alejandrinos utilizaran  la versión septuaginta del antiguo testamento, única disponible en griego, esto implicaba el que estuvieran de acuerdo o pretendieran establecer un canon diferente que el que estaba afirmado por la tradición rabínica judía. Esto no es así.  


Dieciséis siglos después de Cristo, el movimiento protestante surgido del seno de la Iglesia Católica, y encabezado por Martín Lutero, rechazó este canon  amplio o "Judío-Alejandrino", Declarando en consecuencia sujetarse únicamente al canon establecido por los Judios en Israel. 


Pero:  ¿Porqué no aceptar los libros apócrifos como pertenecientes al canon del antiguo testamento?. 



1°. Los libros apócrifos no pertenecen al canon hebreo original reconocido por la autoridad judía. De acuerdo a Romanos 3:1 al 2, a ellos es a quienes les ha sido confiada la palabra de Dios. Teniendo toda la autoridad en lo que se refiere al Antiguo Testamento para decidir cuáles libros son canónicos o no. 

2°.  De las más de 200 citas que los escritores del Nuevo Testamento hacen del Viejo Testamento, jamás, ni una sola vez, citan a uno de los libros "Apócrifos", y esto no porque los desconocieran.


3°.  Flavio Joséfo, historiador Judío contemporáneo de Jesús, listó todos los libros considerados canónicos por los judíos. Separando específicamente a los apócrifos. 


4°.  No todos los padres de la iglesia recibieron los apócrifos como canónicos.  


5°. Jerónimo, erudito de la época, responsable de la traducción "Vulgata Latina", defendía el que el canon bíblico para el Antiguo Testamento se apegara al canon original afirmado por los judíos en Israel


6°.  Los autores de los libros apócrifos no fueron profetas. Condición "sine qua non" para escribir un libro en el Antiguo Testamento.


7°.  Los libros apócrifos en sí mismos contienen errores e inconsistencias, lo que no sucede con los libros antiguos aprobados por la tradición judía.


8°.  Muchas de las prácticas de algunos de los libros apócrifos son contrarias a lo que dice la sagrada escritura. De hecho pueden ser consideradas como anti-cristianas. Por ejemplo:  


-  La orden de usar la magia de parte de un Angel. (Tobías 6:4 al 9 en contraste con Deuteronomio 18: 10 al 12 y Mateo 17:15 al 21); 

-  El ofrecer dinero por los pecados de los muertos, orar por ellos y llevarles ofrendas (2 Macabeos 12:43 al 45; Baruc 3:4,  en contraste con Hebreos 9:27)


-  En el libro de Judit, esta manifiesta falsedad y doble trato, y este comportamiento se presenta como aprobado por Dios  (Judit 9:3 al 14), etc.



ALGUNOS ARGUMENTOS CATÓLICOS EN DEFENSA DE LA INCLUSIÓN DE LOS APÓCRIFOS DENTRO DEL CANON BÍBLICO: 

Primer Argumento. Escenas de las catacumbas cristianas retratan episodios de los Apócrifos, mostrando que la comunidad cristiana temprana estaba familiarizada con ellos y utilizaron los Apócrifos.


Segundo Argumento. En los concilios regionales de Roma (382 d.C.), Hipona (393 d.C.) y Cartago (397 d.C.) aceptaron los Apócrifos. 


Tercer Argumento. Algunos libros apócrifos fueron encontrados en los rollos del Qumrán junto con libros canónicos del Antiguo Testamento. 


Cuarto Argumento.  Algunos padres de la iglesia aceptaron los apócrifos como canónicos.


Quinto Argumento.  Los apócrifos son de utilidad histórica



CONTRARGUMENTOS QUE REBATEN LAS TESIS ANTERIORES

Primer contrargumento. La existencia de escenas de los apócrifos en las catacumbas romanas, no prueban la canonicidad de los apócrifos, así como la ausencia de escenas sobre los eventos narrados en los libros por todos reconocidos como inspirados, no les restan su carácter sagrado y canónico.


Segundo contrargumento. Los concilios de las iglesias como lo demuestra la historia pueden reflejar la falibilidad humana. De hecho ningún concilio de la iglesia cristiana durante los primeros tres siglos reconoció los apócrifos como inspirados. Y no fue sino hasta el año 1546, en una acción polémica en el Concilio de Trento, que los libros apócrifos recibieron pleno reconocimiento por la Iglesia Católica Romana.


Tercer contrargumento. La presencia de libros Apócrifos entre los rollos del mar muerto (Qumram), no son prueba de su canonicidad. Pues de ser esto cierto, serían canónicos la multiplicidad de escritos encontrados en dichas cuevas, inclusive los que no guardan ninguna relación con el aspecto religioso.


Cuarto contrargumento. Muchos padres de la iglesia, como Jerónimo, Atanasio y Orígenes, entre otros, señalaron claramente su desacuerdo con la canonización de los apócrifos.

   
Quinto contrargumento. Los libros apócrifos contienen errores históricos, no evidenciando la infalibilidad que demuestran los libros reconocidos como canónicos por la autoridad judía.


DEBILIDADES, ERRORES, E INCONSISTENCIAS DOCTRINALES CONTENIDAS EN LOS LIBROS APÓCRIFOS:

Existen errores e inconsistencias doctrinales en los libros apócrifos que debilitan y definitivamente tienden a dejar sin efecto la tenaz defensa que hace la Iglesia Católica referente a la canonicidad de los mismos.  Algunas de estas inconsistencias son las siguientes: 


Primera.  Los autores de los libros apócrifos, nunca afirman su carácter  "Inspirado". (2 Macabeos 15: 37 al 38).  No sucede lo mismo con los libros universalmente admitidos como canónicos, en donde esto se afirma sin lugar a dudas.  (ver 2 a Timoteo 3:16, y 2 de Pedro 1:21).


Segunda. Los libros apócrifos contienen errores de carácter histórico: En Tobías, por ejemplo, se indica que Senaquerib era hijo de Salmanasar, cuando en realidad era hijo de Sargón; (Tobías 1:15).  Esto no sucede con los libros reconocidos universalmente como canónicos.


Tercera:  Los libros apócrifos contienen un mensaje de salvación falso. Al afirmar que através de la limosna podemos expiar pecados.  Esto contradice el fundamento de la doctrina cristiana: Jesús murió en la cruz por todos nosotros. Él, a través de su preciosa sangre, nos redime de todo pecado, y solo a través de la fé en Él recibimos el perdón y la salvación. (Tobías 12:8 al 9 en contraste con Hebreos 9:22)


Cuarta.  La invocación e intercesión de los santos (Baruc 3:4, en contraste con Mateo 6:9)


Quinta.  La Adoración a los ángeles y su intercesión, cuando realmente la doctrina dice:  Al Señor tu Dios Adorarás y a Él solo servirás.   (Tobías 12:12, en contraste con Colosénses 2:18)


Sexta.  La  existencia del purgatorio y la redención de las almas después de la muerte  (2 de Macabeos 12:42 al 45, en contraste con Hebreos 9:27).


Séptima:  Recurren a tipos literarios y estilo que no guarda relación con la Sagrada Escritura inspirada.


Octava:  En el libro de Tobías por ejemplo, se encuentra una contradicción o  mentira de parte del Angel pues Tobías 5:13 dice: El ángel le respondió: "Yo soy Azarías, hijo de Ananías el Grande, uno de tus hermanos",  y luego en el 12:15 dice:  "Yo soy Rafael, uno de lo siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia". 


Novena:  Los muertos pueden interceder por los vivos.  Lo que justifica la oración a los Santos. (2 de Macabeos 15: 12 al 16). 


Décima:  Dan validez al suicidio y no lo condenan (2 de Macabeos 14: 41 y 42).


Décima Primera:  Dios es la verdad y no justifica la mentira y el engaño.  Esto es contradecido por Judit 9:13.


Décima Segunda:  Sabiduría 11:17 indica que Dios creó el mundo de materia preexistente. En contradicción con el Génesis que dice que Dios creó al mundo de la nada solo con la palabra.  Además se contradice así mismo en Sabiduría 9:1.


Durante el Concilio de Jamnia, para decidir si un libro era o no inspirado, los Judíos establecieron las siguientes bases:  


1) El libro debe estar de acuerdo con la Ley de Moisés

2) Debe haberse originado en Israel
3) Debe haber sido escrito en hebreo
4) Debe haberse escrito antes de la muerte del escriba Esdras.

Por otra parte existían cinco pruebas que la iglesia cristiana primitiva utilizó para identificar qué libros debían pertenecer al canon: 

Primera, ¿Estaba el libro escrito o respaldado por el profeta ó Apóstol de Dios? 


Segunda. ¿Es el libro autoritativo? o sea, ¿en el se habla con la autoridad propia de un libro inspirado por Dios?. 


Tercera. ¿Dice el libro la verdad acerca de Dios y la doctrina como ya es conocida por la revelación anterior? 


Cuarta. ¿Provee evidencia el libro de tener el poder de Dios? 


Quinta. ¿Fue el libro aceptado por el pueblo de Dios?


Los libros apócrifos no han sido escritos por profetas o apóstoles de Dios. Su escritura no es autoritativa. Algunos libros contradicen doctrinas bíblicas. No manifiestan el poder de Dios ya que no manifiestan el mismo poder transformador de los escritos reconocidos. Y por último no fueron admitidos unánimemente por el pueblo de Dios.



ALGUNOS OTROS ERRORES  Y CONTRADICCIONES CONTENIDAS EN LOS LIBROS APÓCRIFOS. 

LIBRO DE TOBÍAS


El libro de Tobías en su Capítulo 12, versículo 9, contradice el acto de expiación sustitutiva de Cristo al afirmar que "La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado".  Por otra parte, soporta o da cabida a prácticas paganas cuando en el Capítulo 4, versículo 17, indica:  "Ofrece tu pan sobre la tumba de los justos, pero no lo des a los pecadores", costumbre pagana.  En el Capítulo 6, versículos 2 al 8, fomenta las prácticas supersticiosas, cuando indica que el hígado de un pez, quemado sobre un brasero, auyenta los demonios. 


JUDIT


El libro de Judit inicia con una gran mentira histórica, pues en el Capítulo 1, versículo 1, afirma que :   "Era el año duodécimo del reinado de Nabucodonosor, que gobernó a los asirios en la gran ciudad de Nínive, mientras Arfaxad reinaba sobre los medos en Ecbátana. ".  Esto es falso, pues Nabucodonosor nunca fue Rey de Nínive. En este sentido, la Biblia de Jerusalén (2009), en su introducción dice lo siguiente:  "El libro de Judit manifiesta sobre todo una gran despreocupación por la historia y la geografía. La narración se sitúa bajo «Nabucodonosor, que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive», Jdt 1 1, cuando en realidad Nabucodonosor fue rey de Babilonia, y Nínive había sido destruida por su padre Nabopolasar."  Esto implica aceptar dos realidades: que el libro de Judit contiene errores históricos, y que no es un libro inspirado por Dios.  


SABIDURÍA


Este libro a pesar de que se le llama "Sabiduría de Salomón", fue escrito aproximadamente 1.000 años después del nacimiento de Salomón. Del capítulo 3: versículos 1 al 9, los católicos desprenden la existencia de un purgatorio.


ECLESIÁSTICO: 


Es un buen libro para edificación.  Sin embargo no puede afirmarse que sea  palabra inspirada de Dios.  Entre otras cosas porque el mismo libro lo indica cuando dice en su prólogo lo siguiente:  “Por eso mi abuelo Jesús, después de dedicarse con constancia a la lectura de la Ley, de los Profetas y de los otros Libros de nuestros antepasados, en los que adquirió gran competencia, se puso él también a escribir algo sobre materias de doctrina y de sabiduría.  Pues quería que las personas deseosas de instruirse aprovecharan esas enseñanzas para progresar en una vida conforme a la Ley".  (Eclesiastico. Prólogo. La Nueva Biblia Latinoamericana, página 962).  Este prólogo nos deja ver que el autor se propuso por cuenta propia escribir algo interesante y de hecho lo hizo; pero del mismo prólogo se deduce que fue escrito simplemente con la intención y por la voluntad de su autor, por lo que no puede afirmarse que el libro haya sido escrito por inspiración divina.    


BARUC: 


Se presenta al libro de Baruc como un escrito hecho en los tiempos de Jeremías (Año 582 a.C.),  por el escribiente de este. Es imposible que el libro pertenezca a este período por cuanto el mismo fue escrito alrededor del año 100 d.C.  


La Nueva Biblia Latinoamericana dice en la página 938:  “El libro de Baruc fue escrito entre los últimos de la Biblia: a lo mejor, en el último siglo antes de Cristo”. De acuerdo con los datos que menciona el libro, resulta prácticamente imposible que lo haya escrito Baruc el hijo de Nerías.  Sin embargo el libro comienza con la siguiente afirmación en su Capítulo 1, versículo 1 y 2 :  Uno: "Texto del escrito que Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, hijo de Sedecías, hijo de Asadías, hijo de Jilquías, escribió en Babilonia,  2. En el año quinto, el séptimo día del mes, en la época en que los caldeos habían tomado Jerusalén y la habían incendiado".  


LOS MACABEOS: 


El autor no pretende haber escrito bajo inspiración divina, pues termina el libro diciendo: “Si este ha sido bueno y bien logrado, no es otra cosa lo que yo pretendía. Si, por el contrario, es imperfecto y mediocre, lo cierto es que hice todo lo que pude". (2 Libro de Los Macabeos Capítulo 15, versículo 38)


ESTER: 


El libro de Ester, en la Biblia hebrea y en las versiones evangélicas tiene 10 capítulos. En las versiones católicas resulta difícil poder determinar cuántos capítulos tiene. Tomemos por ejemplo la versión La Nueva Biblia Latinoamericana; comienza por el capitulo once y continúa en el siguiente orden: 12, 1, 2, 3, 13, 4, 13, 14, 15, 5, 6, 7, 8, 16, 9, 10, y 11. Esto es absolutamente absurdo y fuera de toda lógica, sobre todo si tenemos en cuenta que Dios es un Dios de orden y no de desorden.  


La misma versión católica La Nueva Biblia Latinoamericana, dice en la página 905: “El libro de Ester contiene en la Biblia griega muchos trozos que no están en la Biblia hebráica. Algunas personas creen que estos trozos fueron añadidos en la Biblia griega”.


DANIEL: 


El libro de Daniel, en nuestra versión tiene 12 capítulos y en las versiones católicas tiene 14 capítulos. Estos dos capítulos adicionales no fueron escritos en hebreo, ni  tampoco en el estilo propio de Daniel. Por esto se duda de su autenticidad. La Historia de Susana (Capítulo 13)  es un texto que ha sido calificado por los estudiosos bíblicos como independiente. Similar es la Historia de Bel y el Dragón en el mismo libro. Estos dos capitulos adicionales formaron parte de la Septuaginta, no siendo reconocidos por la autoridad judía como parte del libro de Daniel. 



CONCLUSIÓN: 


Desde el punto de vista de la historia de la redención, los libros apócrifos del Antiguo Testamento no añaden nada de carácter esencial, sin embargo si proporcionan información sobre la brecha o el silencio de 400 años intertestamentario, que puede considerarse valiosa desde el punto de vista histórico; en particular los libros de los Macabeos, en los que se describen las luchas de los judíos por su libertad política y religiosa. Contribuyendo también en la comprensión del surgimiento de las corrientes religiosas de los fariseos y saduceos.   



Visto lo anterior.  Evalúe Usted,  y saque sus propias conclusiones.  




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